COMERCIANTES DE MIEDO

¿En que momento en la sociedad el miedo se convirtió en una fuente de ingreso?, o a lo mejor siempre ha sido así,  los chamanes, los brujos, los curas, los sicólogos, y vendedores de seguros entre otros, frente a la incertidumbre, han sido alternativas para aliviar el temor que produce el futuro. La inseguridad de los seres humanos puede ser un negocio rentable.

Las Aseguradoras, expertas en la inseguridad, en su discurso a veces medio macabro para ofrecer los productos y tratar de convencerte sobre la necesidad de tener algún seguro, o para aumentar tu cobertura, es decir incrementar la protección para que te cubra en la desgracia  probable, impredecible y espantosa, utilizan la letra menuda para entrar en los detalles que el usuario no quiere oir y de los cuales se percata cuando tiene que hacer uso del mismo.

Siempre hay un plan de seguro con más beneficios, algunos no cubren desmembraciones, ciertas prótesis, pérdida de la mano derecha, o la ceguera parcial, entre otras sutilezas, que se yo, se supone que debe dar mucha tranquilidad saber que estas bien asegurado,  pero,  por si acaso de pronto todavía tienes alguna duda sobre la importancia del tema, son múltiples los casos de asegurados, que el vendedor en cuestión tiene al alcance,  clientes que han podido recibir algunos millones después del cáncer o de la invalidez permanente, ejemplos que con toda certeza debe consolidar tu temor a vivir sin miedo.

"Que felicidad ser millonaria invalida", le contesté alguna después de que me explico uno de sus casos de éxito, es decir la historia de los afortunados desafortunados. Para rematar, en vista de mi cara de no quiero pensar en eso, generalmente tienen un cierre final que estiman puede ser todavía más contundente: "ante una enfermedad grave, que Dios no lo quiera, es mejor contar con recursos, no le parece?" siempre me quedo pensando y ¿Dios por que va querer? (Amerita otra reflexión sobre ese Dios, ese perverso al que le debemos lo horrible que nos pase)

Yo hago parte del sistema, compro seguros, el del carro, el integral del hogar, el de salud, la prepagada, el de vida para acceder el préstamo de vivienda, (si me muero los prestamistas no quedan embalados),  el de incendio y terremoto y asonada para el mismo préstamo, el seguro de vida en vida tipo pensión voluntaria, esos son los que me acuerdo, algunas gabelas por añadidura, como el auxilio funerario, para que no me tengan que tirar al rio y que el municipio se encargue mi muerte, morirse cuesta y eso sin ataúd

He sido beneficiaria del sistema también, he podido reclamar el seguro del carro por robo y por accidente, y aunque el discurso ha cambiado, ya se le dice "transferencia de riesgos", no deja de ser un asunto algo contradictorio, vivimos en una sociedad llena de  miedo, previendo lo peor, pagamos por un futuro tenaz de probables desastres, ¿cuánto de lo que gastamos se invierte en preveer lo mejor? que tal si hipotéticamente hicieramos lo contrario, "asegurarnos" para viajar, para comer bueno, para hacer todo lo que nos gusta. Algo así construimos para la jubilación (cuando el tiempo y la energía empieza a agotarse para el disfrute) o esos ahorros que se hacen a través del descuento automático de la nómina para olvidarnos de que existe esa platica y así evitar que se evapore en alguna emergencia.

Creo que voy a hacer el ejercicio morboso de cuantificar lo que me gasto en el miedo solo por curiosidad, existe la posibilidad de que encuentre algo interesante o reinvierta mis ingresos

Les contaré






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